Hoy en Neuronet despedimos con profunda tristeza a Jorge Gatica Miranda, ex director, colega y, por sobre todo, amigo.
Originario de La Unión, llegó en 1981 a Santiago para estudiar ingeniería en la Universidad de Chile, etapa en la que no solo enfrentó la exigencia académica de una de las casas de estudio más rigurosas del país, sino también una responsabilidad aún mayor: hacerse cargo de sus hermanos tras la temprana partida de sus padres. Ese compromiso y fortaleza marcaron su vida para siempre.
Desde sus años universitarios destacó por su brillantez intelectual y su curiosidad incansable. Fue un apasionado ajedrecista del Club de Ajedrez de la Escuela de Ingeniería, representando a su facultad en múltiples campeonatos y olimpiadas universitarias. Esa misma capacidad estratégica y profundidad de pensamiento la trasladó a cada ámbito de su vida profesional.
Ingeniero civil en computación, Jorg
e fue un verdadero pionero en la construcción de comunidades en torno a las tecnologías de la información. Se desempeñó como profesor universitario en distintas instituciones, entre ellas la Universidad de Chile, la Universidad Adolfo Ibáñez y la Universidad San Sebastián, donde también ejerció roles directivos y de vinculación.
Su trayectoria fue tan diversa como fascinante: editor técnico y columnista en destacados medios especializados como Computerworld, América Economía y Revista Informática, sumando también su participación en la revista Bio Planet en el ámbito de la ingeniería, en el marco de su experiencia como editor; fundador de iniciativas como Ingeniería Ajedrez y proyectos vinculados a la biotecnología; impulsor de comunidades y emprendimientos en torno a la bioingeniería, la innovación y, en sus últimos años, las criptomonedas y la tecnología blockchain.
Jorge fue también un puente entre el mundo académico y el empresarial, promoviendo inversiones, desarrollando negocios y conectando ideas con oportunidades. Su capacidad de anticiparse a las tendencias y su permanente inquietud intelectual lo llevaron a explorar y aportar en múltiples disciplinas, siempre con una mirada amplia y visionaria.
En Neuronet, su paso como director dejó una huella profunda. No solo por su experiencia y liderazgo, sino también por su forma de pensar, de cuestionar y de abrir conversaciones que siempre resultaban enriquecedoras. Quienes tuvimos la oportunidad de compartir con él recordaremos su agudeza, su diversidad de intereses y la pasión con la que abordaba cada tema.
Hoy despedimos a un profesional excepcional, pero también a un esposo, padre de tres hijos y a un ser humano íntegro, generoso y profundamente comprometido.
Lo echaremos de menos.
A sus ideas, a sus preguntas, a su visión.
A las conversaciones que siempre nos desafiaban a pensar más allá.
Gracias, Jorge, por todo lo que entregaste. Tu legado permanecerá en cada uno de quienes tuvimos el privilegio de conocerte.
Equipo Neuronet





